Adaptándonos


Adaptándonos

Las vacaciones han terminado y se acerca una fecha muy especial: el primer día de clases. Separarnos de nuestros hijos/as puede ser un proceso doloroso y lleno de incertidumbres tanto para el niño/a, como para los padres, pero aquí te presentamos unos consejos para garantizar que el proceso de adaptación sea exitoso y llevadero.

En promedio, un niño/a preescolar tarda un mes en completar su proceso de adaptación, sin embargo, este tiempo está sujeto a variaciones. Debemos recordar que cada niño/a es un universo complejo y único y que, por lo tanto, sus procesos serán igual de diversos. Sin embargo, existen situaciones, agentes, y experiencias que pueden propiciar una mejor adaptación.

 Primero que nada, debemos recalcar que la adaptación es un proceso de doble vinculación, pues no solo el niño/a se adapta a su entorno escolar, sino que toda la comunidad educativa e se debe adaptar también a él/ella. A este proceso se suma también otro agente muy importante que es la familia siendo este tercero un soporte tanto para para el niño/a como para el Centro Infantil. La actitud que muestren los padres del niño/a será de suma importancia, pues son ellos quienes han elegido enviarlo a la escuela y han escogida una en particular. Resulta esencial que los padres (he incluso la familia ampliada) muestren una actitud positiva frente a la escuela, pues la seguridad con la que el niño se desenvuelva en ese entorno dependerá en gran medida de eso.

Si ya ha pasado un mes y sientes que tu niño/a no se ha adaptado al Centro Infantil, es un momento oportuno para actuar.

  • Conversa con la profesional a cargo. Establecer un vínculo de confianza con la maestra de tu niño/a es fundamental para la adaptación. Hazle preguntas en las que puedas constatar cómo pasa el día tu niño, si llora en exceso, si ha logrado hacer nuevos amigos, si presenta conductas que evidencian algún retroceso en el desarrollo, etc. Todo esto te servirá para hacerte una idea de cómo tu hijo/a va progresando.
  • No asumas nada. Si un día tu niño/a no tiene ganas de ir a la escuela, averigua la razón a profundidad. Probablemente se resuma a que tu hijo/a desea estar contigo. Procura no hacer preguntas que induzcan respuestas falsas, deja que tu niño/a exprese la razón por sí mismo. Si es un niño demasiado pequeño como para hablar, habla con su profesora y exprésale tu preocupación. Es correcto dudar y querer tener respuestas, sin embargo, se debe tener cuidado de cómo se formulan y de lo que queremos obtener de ellas.
  • Refuerza tu decisión. Es normal sentir un poco de culpa al momento de dejar a tu hijo/a al cuidado de otros. No obstante, al haber tomado una decisión, es de suma importancia asumirla y mostrarte seguro frente a tu hijo/a. Si muestras dudas, remordimiento y excesiva tristeza o desconfianza probablemente transmitirás estos sentimientos a tu hijo/a y la adaptación se tardará más y será más dolorosa. Se debe ser prudente al expresar nuestras emociones.
  • La despedida. Uno de los momentos más críticos en este proceso es el momento de despedirse. Sea que vaya en transporte escolar o lo dejes tú mismo, es un momento crítico que debe ser tomado muy en cuenta. Despídete siempre, es preferible que llore por separarse de ti, a que llore porque no sabe qué sucedió contigo, a donde fuiste, etc. No es recomendable alargar demasiado el momento o ser muy ceremonioso; dale un beso y un abrazo, asegúrate de decirle que lo/a amas y vete, esto le hará saber que estás seguro y confiado de tu decisión.
  • Se empático. Es probable que durante este proceso experimentes cambios dentro de casa, que observes actitudes o comportamientos diferentes en tu pequeño/a que podrían variar dependiendo de cada niño/a. Antes de reaccionar, recuerda el momento que está viviendo tu niño/a. Para él/ella todo su mundo ha cambiado y es normal que se muestra un poco irritable, triste, descontento, etc. Ármate de paciencia y dale mucho amor, sin que esto implique dejar pasar actitudes negativas.

Si tu niño/a no ha logrado afianzar el proceso de adaptación, no te angusties ni desistas, tampoco lo compares con sus pares o incluso con sus hermanos o hermanas, recuerda que tu hijo/a es un ser único e individual. Busca apoyo si es que sientes demasiada incertidumbre o angustia, para eso están los/as profesionales. Confía en tu decisión de enviar a tu hijo al Centro Infantil y siéntete orgulloso/a, pues tu hijo/a ha dado un gran paso dentro de su vida, su desarrollo y su formación.

María Inés Serrano

Psicóloga Educativa. Departamento de Psicología.

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